Una pasión familiar que se remonta en el tiempo a cinco generaciones. Mi padre, farmacéutico en Francia, nos enseñó la parte más humana y científica de la farmacia.

Estudié farmacia impulsada por la vocación y siempre ha prevalecido en mí la idea de servicio a los demás. De esa idea nace mi filosofía al organizar la oficina de farmacia como Centro de Salud.

No pretendemos sustituir a la medicina pero si complementarla. Es por eso que siempre aconsejamos a los clientes sobre la mejor forma de conseguir unos resultados óptimos.

El personal de la farmacia lo componemos, básicamente, tres hermanas con el título de farmacéuticas, además de otras cualificaciones que aseguran el mejor servicio posible a nuestros clientes. Incorporamos al equipo otra farmacéutica por sus grandes cualidades humanas.

Para nosotras un consejo es, a veces, tanto o más importante que la venta de un producto. Por ese motivo dedicamos el tiempo necesario a las personas que lo precisan. La Farmacia Francesa tiene un equipo muy dinámico que, en esa línea de servicio se proyecta siempre al futuro.

INNOVACIÓN.- La ciencia con sus descubrimientos nos ofrece constantemente nuevas soluciones a problemas viejos. Siempre estudiamos la eficacia de esas soluciones para poder ofrecer sus beneficios a nuestros clientes.

Siempre estamos dispuestas a invertir en aquellos aspectos que puedan ayudar a mejorar la salud y/o el aspecto externo de nuestros clientes, así como ofrecer una comunicación fácil y fluida.